O impasse catalão visto de dentro

Partilho convosco a visão de um amigo catalão sobre os acontecimentos recentes na Catalunha

tengo miedo. es verdad: tengo miedo.

pues porque no entiendo nada.

los politicos de derechas de aquí junto con las clases medias y la burguesia lo han apostado todo a una independencia en la que nunca han creido (si me preguntan porque han hecho esta cosa tan impensable hace muy muy poco tiempo diré que ha sido para tapar los recortes sociales hechos con la excusa de la crisis y el altisimo nivel de corrupción que les ha obligado incluso a cambiar el nombre del partido de convergencia a pdcat).

la situación es la siguiente: el gobierno central ha demostrado que tiene mentalidad y estrategia del siglo XIX para resolver la situación. nos ha tratado como trataron a las colonias cuando intentaron independizarse (recordemos que españa tenia más de medio mundo) y la solución propuesta es la misma del momento: amenaza directa y recurso a la violencia

los políticos de aquí si aflojan saben que:

  1. les van a ilegalizar los partidos -lo han estado haciendo durante años en el pais vasco
  2. les van a meter en la carcel o les van a buscar la ruina – de nuevo: en el pais vasco tenemos ejemplos de politicos que han acabado en la carcel – y lo que mas miedo les da: pierden su silla, su lugar de poder. y esto último no lo pueden permitir

(sigo ahora el discurso omitiendo que pueden hacer un pacto en secreto las elites y aquí no ha pasado nada, escenario más que posible, pero… y si no logran hacerlo? sigo, pues…)

la fuerza de los politicos catalanes no es su virtud ni su solvencia moral (recordemos que el presidente de la generalitat lleva en convergencia desde los 80, o sea que  imagino que o es ciego o algo habrá visto en todos estos años de corrupción y políticas de derechas y recortes sociales). la fuerza de los politicos catalanes no son ni siquiera los votos (la mayoria es mayoría, sí, pero no suficientemente aplastante creo yo, lo que muestra el pais dividido que somos) la fuerza de los politicos de aquí somos nosotros. la gente. el poder movilizar a cientos de miles de personas.

en el pulso con rajoy y el rey la carta a jugar es: tengo en pocos minutos a medio millon de personas en la calle. te los vas a cargar?

la respuesta de los otros se vio el dia de las elecciones (porras y mas porras) y despues el rey salio a hablar (el rey!!! que no habla NUNCA!) y dijo más o menos que… o parabamos o que más porras.

es cierto, si aflojamos ahora nos van a recortar todo. pero tambien es cierto que somos titeres al servicio de políticos que no son claros. (y me refiero a los catalanes, los del govierno central sí lo son: “nada” y “porras”)

no me fio de nuestros politicos, es así

puedo imaginar perfectamente que mientras pegaban a la gente los politicos de aquí tenian la cara muy seria, y seguro que sufrieron, pero por dentro estaban felicisimos, porque estaban ganando. 

entonces: no me fio de las intenciones de los de aquí, dispuestos a sacrificarnos a todos por no perder su silla, ni de la cordura de los de madrid, que no la tienen, y son especialistas en crear mierda (desde grupos terroristas pagados por el propio estado -los GAL- a mil maniobras de lo que llamamos las “cloacas del estado”). los de madrid han hablado claro: la respuesta no será política (y no han dicho como será, pero tampoco hay que ser muy listo para entenderlo)

lo cierto es que madrid ha perdido. que la independencia es real estos dias en cataluña, que nadie le importa nada lo que diga el rey o la constitucion, que se siente como alguien y algo de fuera que no nos implica. Esto es la india liberandose de los ingleses sin dar un solo golpe. Lo hemos logrado. Esta próxima semana catalunya será independiente. No hay duda ya. Pero por desgracia aquí no tenemos a gandhi, tenemos a los convergents. la cosa es muy diferente. Y cuando se organicen los enfrentamientos igual a los que dejaron atras los ingleses en la india y que llevaron a la creación de pakistan (todavia se apuntan con armas atómicas) nadie hará vaga de hambre para que paren los disturbios. y que el estado no se va a ir sin, por lo menos, financiar algun acto de terror me parece probable (es cierto: lo que han hecho siempre en el pasado no tiene porque repetirse, pero bueno… quizás si)

que estoy exagerando? muy probablemente.

que tengamos nuestro pakistan es muy poco posible seguramente. pero no imposible a estas alturas. y esto me da miedo.

por lo menos quiero imaginar lo que puede pasar. y en mi imaginar, sí, aparecen escenarios buenos, idílicos, y otros terribles. Pero si no imagino estoy seguro de que me va a pasar como a los miles y miles de catalanes que se sorprendieron mucho de que el dia 1 les pegaran. el dia 1 todos pensaban: “pero si es nuestro derecho! pero si no haciamos nada, solo votar!”. de verdad: se sorprendieron. no lo entendian. les han dicho tanto que “no passa res”, “és el teu dret”, que cuando les estan dando con la porra se sorprenden. no lo entienden. 

hablamos de burgueses. de gente de bien, de gente de derechas que solo ha visto las manifestaciones por la tele, que no está preparada para que la policia haga lo que hace desde siempre en este país: ser brutal

sinceramente no descarto los disturbios. he dicho que el gobierno central ya no manda aquí? si yo fuera ellos intentaría sembrar el caos para poder venir a “salvarnos”. y el caos no me gusta.

pero a lo mejor me equivoco. a lo mejor seremos el nuevo pais de europa y todo el mundo se va a comportar civilizadamente y nos iremos de buena manera. y daremos un ejemplo al mundo y como estamos en el siglo XXI la humanidad mostrará que ha avanzado y que se respeta y que no es brutal. Podría ser. pero cuando lo digo, no se porque, me sale una risilla como si fuera ironia lo que estoy diciendo. y eso es lo que me asusta.

roger, barcelona


Neste blog, do mesmo autor:

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Democracia e radicalismo

Nas democracias liberais, nada é tão mal visto quanto o radicalismo. O inimigo declarado de todos os democratas são “os radicais”, “os extremistas”. E aqui, nestes rótulos vagos mas ideológica e mediaticamente eficazes, podemos encontrar um pouco de tudo aquilo que manifesta um qualquer tipo de antagonismo relativamente ao mainstream (político, social, cultural, económico): há os anti-turismo, os anti-agricultura intensiva, os anti-globalização, os anti-barragens, os anti-ogms, os anti-Nato, os anti-Estado espanhol; e há também os terroristas (que se reclamam de ideologia marxista, islâmica ou outra) ou os xenófobos de extrema direita, entre outros menos afamados. Um editorial recente do Público, que tive ocasião de comentar, misturava sabiamente alguns destes conjuntos de ‘radicais’, os anti-turismo com os terroristas, salientando os pontos em comum que supostamente teria a agenda de ambos.

A ideia que quem escreve regularmente na imprensa procura passar é que qualquer forma de radicalismo deve suscitar-nos instantaneamente o medo e a repulsa, porque põe em causa a mais sagrada de todas as criações políticas, a democracia liberal – que os países ocidentais adoptaram e, porque lhes permite ampliar geograficamente o seu poderio económico, exportaram ao resto do planeta.

Todos os “radicais” têm em comum o facto de desconfiarem deste regime político. Uns porque desaprovam o rumo que ele impõe à sociedade, outros ao meio ambiente, outros às ‘minorias’, outros à internet, outros ainda à economia, etc. Não há consequentemente “radical” que se sinta representado por nenhuma democracia daquelas que hoje vigoram no mundo. As urnas merecem-lhe por isso pouca ou nenhuma consideração, o que não quer dizer que as suas acções não contribuam para transformar decisivamente a vida em comum e os modos de governo. Como dizia Chomsky no filme ‘Requiem for the american dream‘, a verdadeira democratização da sociedade norte-americana nos anos sessenta do século passado, que se traduziu em melhorias substanciais nos direitos de minorias, das mulheres ou na protecção do meio ambiente, resultou precisamente da pressão brutal que sectores da população habitualmente passivos, mas que entretanto se organizaram, exerceram nas ruas sobre o poder “democrático”. Aconteceu há meio século na América e acontece todos os dias nos cenários mais improváveis espalhados pelos quatro cantos do mundo.

Apesar das desigualdades cada vez mais acentuadas e da intensificação permanente do controlo (pela publicidade, o império Google ou os mass media), a democracia liberal é apresentada como um território de igualdade e liberdade. Como escrevia Žižek no livro ‘O ano em que sonhámos perigosamente‘, é porque nos falta a linguagem para articular a nossa falta de liberdade que nos sentimos livres nela. A dependência que vigora (entre proprietários e inquilinos, patrões e trabalhadores, industriais e consumidores) é, segundo o filósofo esloveno, “civilizada, representada na forma de uma livre troca de mercado entre mim e outras pessoas, e não na forma de servidão directa ou mesmo de coacção física”. E esta é a verdadeira arte da democracia liberal: não elimina a dependência e a exploração, antes as civiliza. E faz aqueles que não aceitam a legitimação destas relações aparecerem no espaço público como perigosos “radicais”. Mas será que todos os “radicais” – apesar da sua fama de “incivilizados” ou mesmo de “anti-sistema” – são igualmente insanos, insensatos e perigosos para a comunidade, como são comprovadamente os terroristas e os xenófobos?

Durante décadas, os ecologistas defenderam um modelo agrícola livre de pesticidas. Claro que foram acusados de “radicalismo” já que os pesticidas, desde que “adequados às normas impostas pelas entidades reguladoras”, eram considerados indispensáveis às boas práticas de uma “agricultura moderna” que se impunha nos países desenvolvidos e que promovera a substituição progressiva da figura retrógrada do agricultor por aquela hodierna do empresário agrícola (que já não era associado à enxada mas à Toyota Hilux). No entanto, em 2013, um estudo demonstrava que 92% dos cursos de água franceses estavam contaminados por pesticidas, devido às práticas da agricultura intensiva, apenas escapando à contaminação generalizada algumas zonas montanhosas e outras onde ainda predomina uma agricultura pouco intensiva, pouco consumidora de herbicidas, os maiores culpados da contaminação. As práticas agrícolas, devidamente enquadradas e policiadas pelos decisores políticos democráticos, revelaram-se assim insanas, insensatas e perigosas para a comunidade. O extremismo não estava afinal do lado dos “radicais” ecologistas, mas precisamente do lado que eles obstinadamente combatiam.

Também acusados de “extremistas” têm sido aqueles que, principalmente em França, se têm rebelado nas ruas contra a invasão publicitária do espaço público. Estes “radicais” têm limpado paredes inteiras do metro do marketing que enche o campo visual das nossas cidades, questionando assim a hegemonia (ideológica) que os industriais detêm hoje sobre o nosso quotidiano. Basicamente, defendem que a penetração da publicidade em todas as esferas da existência condiciona os nossos comportamentos e reduz a nossa liberdade, pelo que há que atacar esse monopólio da imagem que goza de toda a legalidade democrática. Será o seu ponto de vista insensato e perigoso para a comunidade? Ou, inversamente, não estará uma vez mais o extremismo precisamente do lado que os “radicais” combatem?

Em cidades como Amesterdão, Paris, Barcelona e Lisboa, têm surgido nos últimos anos movimentos de oposição à turistificação das cidades, processo económico cujos brutais danos colaterais têm reduzido abruptamente a qualidade de vida dos residentes. Também aqui estes movimentos de resistência têm sido apelidados pelos principais órgãos de informação de “radicais”, já que o turismo se considera hoje, mesmo pelos partidos de esquerda, como uma consensual conquista civilizacional que não pode ser discutida – quanto muito, pode ser suavemente regulada, mas sem nunca pôr em causa esse novo direito humano (infelizmente inaplicável aos refugiados) que é o “direito ao turismo”. Neste combate desigual entre agentes turísticos (investidores, promotores imobiliários, profissionais de hotelaria, jovens empreendedores, etc.) e movimentos “radicais” anti-turismo, enfrentam-se duas visões antagónicas e inconciliáveis da cidade: território mercantilizável vs território habitável. Novamente, de que lado está o extremismo? Poderiam multiplicar-se aqui os exemplos que revelam que a legalidade democrática legitima hoje práticas por parte dos agentes económicos com consequências extremas para o meio ambiente e para a vida das comunidades. É pois a coberto da democracia que os promotores da valorização do capital declaram guerra aos humanos e à ecologia. E é no “radicalismo” (com que os meios de comunicação rotulam o antagonismo a essas práticas extremas) que se ensaiam hoje as verdadeiras alternativas ao extremismo em curso.

Não nos resta mesmo outra opção senão sermos “radicais”!


Mais sobre “radicalismo”:

Sobreviverá o ímpeto independentista ao ‘realismo económico’?

Após a escalada do independentismo, a elite catalã está borrada de medo – e não me refiro apenas à velha elite espanholista de Barcelona (a verdadeira elite de Barcelona, ao contrário das outras cidades catalãs, sempre foi espanholista, ou seja, defensora da legitimidade da ideia de ‘Espanha’). Refiro-me à própria burguesia industrial de língua materna catalã, tradicionalmente conservadora (apoia os sucessivos governos de direita que há décadas governam a Catalunha), que nunca partilhou – ou apenas muito residualmente – da identidade ‘espanhola’. Prova disso é o principal jornal catalão, o La Vanguardia, que até anteontem tinha apoiado e até incentivado essa escalada, e cujo editorial de hoje, dando eco aos medos da poderosa burguesia que há várias gerações controla a economia catalã, termina assim:

“El proceso ha empezado a desvelar su potencial económico negativo. La situación es muy preocupante. El silencio de los máximos responsables de la Generalitat, habitualmente tan locuaces, ante el traslado de los bancos catalanes fue ayer significativo. Si se materializara la Declaracion Unilateral de Independencia, si luego el Estado aplicara el artículo 155 de la Constitución, las cosas empeorarían sensiblemente. La confianza en la economía catalana sufriría un duro golpe. Lo dijimos ayer y lo repetimos hoy: la Declarcaion Unilateral sería un tremendo error. Ante tan negros indicios, seguir caminando hacia la independencia como si nada ocurriera es propio de insensatos. Hay que evitar la Declaracion Unilateral de Independencia. Hay que evitar el 155. Hay que frenar una deriva que anuncia efectos perniciosos para todos los catalanes.

realismo económico é assim invocado em jeito de último (e geralmente infalível) argumento para travar a mobilização popular catalã e evitar assim um imprevisível confronto entre esta e as instituições políticas e militares de Madrid que zelam pela conservação da ‘ordem constitucional’ e da ‘integridade territorial’ do estado espanhol. Não contando com apoios internacionais, o projecto independentista está-se a isolar também internamente, ao perder o apoio das elites (e consequentemente de sectores da classe média) locais catalanistas, apavoradas com o que possa suceder ao seu capital (que já estão a começar a retirar da Catalunha) e à sua economia (que sairia, pelo menos durante alguns anos, da União Europeia). A questão que agora se coloca é: sobreviverá o ímpeto independentista ao realismo económico que preside hoje aos destinos de todas as sociedades do mundo?

A herança de Franco

Enquanto não páram de surgir novos vídeos divulgando as brutalidades policiais durante o referendo catalão, hoje, o diário El País prefere fazer parangonas com a expulsão dos agentes da ‘Policía Nacional’ dos hotéis de Calella e Pineda de Mar onde estão alojados. Sobre a questão das barbaridades policiais, a versão on-line do diário dedica um artigo, mas para questionar o número de feridos. É com esta imprensa e com esta polícia que Madrid cava ainda mais o fosso que a separa da Catalunha. Se hoje a maioria dos catalães está decidida a lutar pela independência (coisa que há poucos anos era bem distinta), muito se deve a este fosso que Madrid, no seu estilo centralista, autoritário e repressivo, tem cavado. Quando um catalão olha para a capital do reino e lê o que escreve a sua imprensa e ouve o que diz o seu governo, não vê senão um inimigo, com quem a convivência se torna impossível. Entretanto, há um dado histórico que convém sempre ter presente para perceber os acontecimentos políticos em Espanha: Franco nunca morreu.

Cartas do vale #17

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Um perfume tardio trouxe as cores de outono que julguei este ano perdido e sem outro remédio. Um ano agreste, diz-se por aqui na terra da terra. As árvores andam reviradas do avesso tal é espessura da secura nos campos. As pessoas com um ar menos apressado do que é costume conservam a alegria para outros dias que virão mais frios. Os animais que trazem nos braços são estranhas e bizarras criaturas que mais parecem demónios que bichos de verdade. É do tempo excessivamente quente, fê-los feios, sem utilidade, e se os não levam a beber e a comer morrem sem tino num canto qualquer. Há, espalhados pelo chão, montes de bichos mortos. Um impecável zelador de câmara, encarregue de limpar as vias, queima-os em pilhas e toma notas num caderno seboso dos números da tragédia. A secura é tanta que a água da boca se evapora no ar e produz pequenas flores de sal. Sob os pés é um mar de pó que se desfaz no ar com o andar. Ano muito ruim e com tanto pó como nunca se viu. O simples bater dos pés no chão dá com toda a gente em louca. Ano danado, diz-se por aqui na terra da terra, sem pinga de água que dê para saciar a sede. A sede é indecente. A sede é uma chicotada na boca. E a ferida fica e leva tempo a sarar. O pó é do andar. Quem mo diz é um vizinho que mora mesmo ao lado da minha casa, o pó que se levanta é da gente andar de um lado para o outro nos afazeres  do cuidar da terra. Diz ele estas coisas sem dentes na boca. A boca dele que é o buraco por onde entra e sai o vento que vem do deserto e seca tudo em volta. A mulher mando-a fechar a boca.  É ele quem me diz estas coisas quando me encontra no alpendre da casa dos dias mornos e vermelhos. Ele que já é menos aldeão desde que enfiou pela casa adentro um cabo eléctrico que se liga à televisão que o informa das notícias do mundo inteiro. De lugares que nunca imaginou que poderiam existir vêm notícias, umas boas, outras más. Às vezes não aguenta a desdita e dorme a sonhar com coisas que ele lá saberá o que são. Conta-me que o mundo em certos sítios está a arder.  O que ele não sabe é que o tenho visto da minha casa a bater punhetas lá fora. À noitinha, depois do fecho das emissões. Estou ao fresco da noite e vejo-o a descer pelo caminho das traseira de casa dele até a um certo sítio que julga isolado. Emita na perfeição o gemido das aves de rapina nocturnas quando ejacula para a secura da terra. O Chico da Clotilde masturba-se à noite depois da excitação provocada pelo programa de variedades em que entram  mamalhudas dançantes e um apresentador com um penteado mais estranho e bizarro que os bichos da terra. O Chico fica encostado a uma árvore de calças em baixo, agarrado à punheta. No outro dia, a mulher aflita com a demora do passeio apanhou-o naquilo. Disse-lhe qualquer coisa como se estivesse a chamar com doçura as galinhas para dentro. A Clotilde chama sempre as galinhas de forma delicada, e elas obedecem. E ele foi para dentro a puxar as calças para cima e a compor-se todo como um tordo cheio de tesão. Na manhã seguinte sairam cedo. Ouvi-lhes o portão a bater que bate sempre à hora certa. Como de costume, com os bichos deles enrolados no braço, direitos ao trabalho da terra.

A manipulação mediática contra o referendo catalão

Uma onda de desinformação, como admitiram alguns dos próprios jornalistas que foram forçados a praticá-la, varreu ontem toda Espanha sobre o referendo na Catalunha. A violência inqualificável praticada pela polícia espanhola sobre milhares de pessoas apavoradas que queriam votar era noticiada, lateralmente, como “momentos de alguma tensão” pelo diário El País e pela TVE, os dois principais órgãos de informação. Quando há semanas um grupo de jovens grafitou um autocarro turístico em Barcelona, a imprensa chegou ao cúmulo de compará-los com terroristas. Ontem, a acção da polícia espanhola que traumatizou milhares de pessoas dos dois aos noventa anos de idade chegou a ser qualificada pelo El País como “impecável”. Sabemos que toda a imprensa de todos os países do mundo serve obscuros propósitos de ordem política e económica, mas poucos são os países onde, como em Espanha, se investe tão pouco em dissimular e mascarar as manipulações ideológicas da informação.

O Feudo de Oeiras

Isaltino Morais ganhou em Oeiras, com maioria absoluta. Como alguém disse na rede, enquanto na Catalunha os eleitores são presos por tentarem votar, em Oeiras a maioria dos votos expressos votou em quem foi preso. Mas atenção, um alerta importante. As eleições em Oeiras não são bem uma eleição, os capangas que animaram a noite eleitoral, dominam o Concelho através de uma rede de caciques que é tudo menos democrática, que durante o dia de eleições monta uma autêntica máquina de angariação de votos, apenas livres do ponto de vista formal, mas coagidos pelos diferentes sobas do Concelho.  Quem vota em Oeiras sabe perfeitamente do que acontece em dia de votos. Carrinhas a angariar eleitores nos bairros num vai e vem frenético, coação à porta dos locais de voto, uma ciranda de gangsters perverte aquilo que é a expressão livre da vontade popular. Não é o único local onde isto acontece, é certo, mas será daqueles onde estes procedimentos garantem um maior número de votos em urna e maior distorção provocam nos resultados finais. No caso, terá feito toda a diferença entre a maioria simples e a maioria absoluta, um detalhe que radicalizará a quadrilha que reconduziu Isaltino ao poder em Oeiras, seja para levar a cabo a vendeta contra aqueles que não enfiaram no bolso, seja na impossibilidade de haver o mínimo de controlo democrático sobre os próximos quatro anos de gestão autárquica. Nos próximos quatro anos, Oeiras viverá num regime de excepção, uma espécie de lei marcial onde quem não se vergar a Isaltino e ao seu bando, precisará de reforçar a dose de paciência, coragem e rebeldia. Gondomar, Matosinhos, Odivelas, entre outros Concelhos muito abaixo no nível médio de escolaridade do que aquele que ostenta Oeiras, conseguiram livrar-se dos seus déspotas, sobra este feudo como último reduto dos terroristas do poder local. Ontem todos os que combatem Isaltino perderam uma batalha, mas a guerra ainda agora voltou a começar.